Cuando ya no hay nada por lo que luchar

La vida es más dura de lo que podemos pensar,

al darnos cuenta que no hay cosas por las que luchar,

ilusionados por metas que hemos creado,

en un intento de alcanzar lo venerado.

 

Y es que el ser humano se ha engañado,

durante toda su existencia en este mundo,

porque para todos es aceptado,

que tener una meta es lo más sagrado.

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